Oposiciones... los que las sufren no hay más que decir. Pero para los que no, esto es lo que sentimos.
Un día te levantas y sientes que te vas a comer el mundo. Ese día vas a aprovechar por todos los que has perdido y por los que no puedas estudiar. Ese día la plaza es tuya.
Decides dejar de salir porque tienes que estudiar. Dejas de relacionarte con el mundo porque ese "enclaustramiento" será tu felicidad venidera. Ese día no es que no te importe estar sol@, es que quieres estar sol@ para optimizar tu tiempo de estudio.
Al día siguiente, no quieres levantarte de la cama. Sientes que 42 horas al día no serían suficientes para aprender los 72 temas, la programación, las 15 unidades didácticas con sus respectivas actividades, los comentarios de texto... Esos comentarios de los que presumías y que ahora que tienes que hacerlos no sabes dónde quedaron los conocimientos... Y suerte si no trabajas también... Ese día necesitas quedar con un amig@ para llorar y desahogarte, para que te anime y crea en ti, cosa que tú no haces. ¡Ay! ese amig@ al que le dices que sea fuerte que puede con eso y más, mientras tú no crees en ti mism@.
Estudiar una oposición es ser... lo que llaman los ingleses: "a moody person". Vamos que tan pronto estás en las nubes como bajo tierra.
No somos estúpidos, estamos distraidos. No somos autistas, simplemente queremos estudiar. No somos mal hablados, nos desahogamos. No gritamos, clamamos al cielo. No lloramos, amenazamos con inundar todo si no aprobamos.
De verdad, tengan paciencia con los de su entorno si estudian para una oposición. En julio todo volverá a la normalidad: sonrisa en la cara (aún más si tenemos la plaza), móvil con sonido, culo con forma de culo y no de silla... eso sí, dinero no nos quedará... pero ya nos invitará alguien a una cañita para hacernos ver que, aunque pobres, hemos sobrevivido.

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