Páginas

jueves, 3 de diciembre de 2020

2020

 

He querido pasar por ti de puntillas

Y tú te has empeñado en dejar huella

He coleccionado demasiados momentos

Que me han ido desgastando.

He procurado gritar tus defectos

Pero casi sin aire me has dejado.

Has ido desordenando

Cada decisión, cada paso.

Y ahora soy algo raro…

Un producto de la incertidumbre.

Al tiempo le da por hacerme mayor

Y la vida me quiere convencer

Que de alguna forma has merecido la pena.

No será fácil recordarte.

Han sido lentos los días

Como bloque de hielo al sol

Y poco a poco… mi esencia transformada.

Agua que se adapta

con partículas poco o nada ordenadas. 

Me asustan los abrazos

Quiero retener tiempo,

Dejar de desconocer a los conocidos. 

Nada ya está en su sitio.

¡Ay! Haz un alto al fuego…

No me quiero evaporar.

Pretendo entregarme hasta la médula

Redescubrir mis encantos.

Quiero encajar las piezas

Y que no hagan efecto de repulsión.

Anda… haz el alto al fuego,

Lúcete ya y entiende 

Que lo único tuyo perfecto es el pretérito.

 

 



 

 

 Este año se ha llevado la palma a nivel general para todos. Será de los años que aparezcan en los libros de historia para ser recordado en un futuro. Eso sí, como digo, lo que tiene de bueno es que ya ha pasado. Todo pasa... (hasta lo que no queremos). Está claro que ha marcado un antes y un después y nos ha cambiado un poco a todos o a una gran mayoría. 

En mi caso, me ha dejado bien claro que lo de hacer planes no iba bien esta vez. Es por eso que hablo de esa transformación de hielo a agua. A fin de cuentas, no ha quedado otra opción que adaptarse a las circunstancias. Que en mí han hecho mella. De ahí que pida que afloje un poco para no "exprimirme" más hasta llegar a "evaporarme", poco a poco he notado que he ido dejando de ser yo. Me he ido metiendo como en una burbujita y a la espera estoy de no sé muy bien qué. Cosas de la incertidumbre.

sábado, 1 de agosto de 2020

¿Y tú? ¿Ves y bah?

Siempre me ha gustado subir aquí arriba
para mirar la vida con perspectiva.
Y hoy después de otro tanto vuelvo a pensar
de nuevo que estar bien no es estar vivo.
El que está bien no suele mirar.
Solo ve y bah.
Es el sufre es el dice:
"ahora me doy cuenta"
Ahora...
Que la vida se gasta y no se vive
Y nunca se vive lo suficiente
Hasta que te asusta la muerte
Que la muerte es el objetivo real

Aunque suene feo, triste o exagerado
Pero es así.
Solo en la muerte se encuentra sentido
Siempre sufriendo se siente de nuevo
O eso parece.
Cuando tenemos miedo es cuando nos damos prisa por vivir.

No te olvides de que ahora es cuando estás vivo.
Y no después.
No cuando nos dan un toque de atención
Ni el cáncer, ni un accidente, ni cuando alguien nos falta.
Parece que sólo entonces despertamos.

Es Duro ¿eh? Pero es cierto.
¡Despierta!
Que nadie te falte para que despiertes
y que no te falte el aliento para cuando quieras vivir.

jueves, 4 de junio de 2020

Te regalo una metáfora


Yo ya lo vi venir, hay magia en ti.
Que a ti te salen alas en los zapatos.
Vuelas de una manera que nadie más sabe.
Y qué rabia cuando tan pocos ven que sabes volar.
 Usas tu silencio para iniciar el vuelo.
Bates tus alas hasta ganar cierta altura.
 Y una vez alcanzada, ya solo es dejarte llevar.
Posees un instinto muy fino
para captar corrientes de aire
y es que sabes aprovecharlas.
Si sólo hay brisa leve, planeas suavemente.
Si irrumpen vientos fuertes,
usas la fuerza de esos vientos para volar bien alto
y desplazarte a gran velocidad
Lejos, pero dentro de ti. Siempre.

Y aunque yo siga rodando, te querré ver volar
Siempre. 




Hacer un viaje dentro de ti es llegar más lejos que salir físicamente a cuaquier otra parte porque alguien como tú nunca deja de crecer. Cada día llegas más lejos con cada uno de tus logros conseguidos, sin alejarte de los que quieres. Y qué bonito es eso. Sigue volando alto y ¡atrapa todos tus sueños!

Si un cuarto de siglo da para esto. No puedo llegar a imaginar qué serás capaz de hacer con todos los años venideros que quedan. Gracias por tanto y sigue haciéndonos felices. Eso sí, sé feliz tú que es lo mínimo que te mereces. Adoro-te.



viernes, 14 de febrero de 2020

Se cuenta, se dice, se rumorea que...

El origen del día de San Valentín no es tan bonito y amoroso como lo vemos ahora. En realidad se remonta al siglo III en Roma y a un sacerdote llamado Valentín, la persona que inspiró esta tradición.

En aquella época, gobernaba el Imperio Romano Claudio II el Gótico, quien decidió prohibir la celebración del matrimonio para los jóvenes. Él creía que los solteros sin esposa e hijos eran mejores soldados, ya que así tendrían menos ataduras.

¿Qué hizo Valentín? Como el clérigo creía que el decreto era injusto, decidió desafiar las órdenes del emperador y de forma clandestina comenzó a celebrar matrimonios. Fue así como San Valentín se convirtió en el patrón de los enamorados. 

Cuando fue descubierto, el emperador lo encarceló. Un oficial quiso ponerlo a prueba y lo retó a que devolviera la vista a su hija Julia, que había nacido ciega. Mientras estuvo encerrado, el oficial le pidió al obispo de Terni (Valentín) que le diera clases a su hija Julia, con la vista recién recuperada. Estuvieron muchos días juntos durante aquel aprendizaje, hasta el punto de que Valentín se enamoró de la muchacha. Pero el juicio siguió adelante y el final no fue precisamente bueno. Valentín hizo el milagro sí, pero de nada sirvió porque igualmente fue condenado a muerte, lapidado y decapitado el 14 de febrero de 269.
La víspera de su ejecución, le envió una nota de despedida a la chica, firmada con las palabras «de tu Valentín». Se cree que ese sería el origen de la expresión anglosajona «From Your Valentine» que aparece al final de las cartas y poemas que se envían los enamorados en la actualidad.


Fue el papa Gelasio I en el año 494 quien designó el 14 de febrero como el día oficial de San Valentín. La festividad fue incluida en el calendario litúrgico tradicional y fue celebrado en la Iglesia católica durante los siguientes 15 siglos.

En 1969, el Concilio Vaticano II eliminó esta festividad del calendario, pero ya era tarde. San Valentín, como celebración del amor, había echado raíces en varias sociedades.

Fue durante el siglo XX que San Valentín se convirtió en un gran negocio, cuando la revolución industrial permitió la producción en cadena de tarjetas de felicitación, uno de los regalos más frecuentes del día de esta festividad

Dicho esto, desde este rincón y con amor: feliz día, enamorados (a pesar del origen).

https://www.abc.es/historia/abci-triste-historia-tras-leyenda-san-valentin-celebra-14-febrero-202002130138_noticia_amp.html

Pincha en la imagen para leer una versión más completa.
 

domingo, 26 de enero de 2020

Todo pasa. Incluso lo que no queremos.

Todos tenemos una historia que nos ha roto un poco. O mucho. Una historia que ahora nos estremece al recordar. Algo que nos hace frágiles y fuertes a la vez. Todos tenemos perdida alguna pieza del puzzle.

Qué sensación tan grande de vacío. Os prometo que tengo lagunas mentales de esa época. Unos meses en los que se me quedó la vida vacía. Sí. Tantos meses que se hicieron años. Vivía por inercia. Recuerdo vagamente ir a trabajar. Me recuerdo mirando al infinito. Iba a mis clases de inglés y las recuerdo como un lejano eco en mis oídos. A día de hoy no sé cómo aprobé el examen, si no podía pensar. Os prometo que no podía pensar. Tenía un bloqueo mental muy grande. Me sentía rota.
Sé que iba al gimnasio y eso era todo mi desahogo porque no podía articular palabra.
Y mi hermana me cuenta cómo me sentaba 
a llorar en mitad de la noche en el suelo apoyada en la mesilla,  entre las dos camas. También dice que tuvo que ir a buscarme al portal de al lado porque no subía a casa. Yo sólo esperaba... Y cuando me lo cuenta  me parece la historia de otra. No lo recuerdo. 
Sí recuerdo que llamé a la que por aquel entonces consideraba mi mejor amiga. Y me hizo ver que eran cosas que pasaban... quizá por eso nunca más hablé de ello. Sentía que nadie iba a entender por qué me dolía tanto algo por lo que todo el mundo pasa. Sentía que todos tenemos historias que nos rompen y que la mía era una más. Otra nimiedad.
Y mientras notaba que a los demás les parecía "cosas que pasan en la vida" yo escuchaba cómo cuando pisaba al andar sonaban cristales rotos. Era yo, mis trozos. Y todos pasaban por encima de ellos sin saberlo.

¿Quién no tiene una cicatriz que nadie nunca ha visto?