Páginas

miércoles, 24 de junio de 2015

...


Hay ciertos momentos en los que nos paramos a pensar y otros en los que las palabras de otros nos hacen pensar...
Te detienes e intentas paralizar tu vida por unos instantes para hacer un balance de todo: lo bueno, lo malo, lo regular, lo que hubiese sido justo y lo que es injusto. 
Lo bueno es todo lo que he aprendido aun siendo consciente de que de otra forma hubiese sido mejor. Lo malo es no haberme dado cuenta antes y lo regular es que espero que no sea demasiado tarde para tomar medidas. Lo injusto ha sido que no se me reconozcan algunas cosas y lo justo es lo que tengo ahora.

Podría ser más clara, pero no me da la gana. Podría mandar a la mierda muchas cosas, pero no me atrevo y podría decir y escribir mucho más pero me tengo que ir a la cama. 
Si fuese cuestión de pedir... pediría que no se me acabe la fuerza porque ilusión no sé cuánta me queda...
pediría que no se me pase demasiado rápido el tiempo porque ya perdí mucho...
pediría muchas cosas, pero creo que es cuestión de dejar de pedir y comenzar a dar todo lo que tengo y no encuentro...


miércoles, 17 de junio de 2015

Mi mitad, mi todo...

Porque estar juntos significa algo más que estar sentados el uno al lado del otro, algo más que cogerse de la mano... estar juntos es hablar sin palabras, es sentir la presencia y la ausencia, es respirar mejor cuando estamos cerca el uno del otro, es dar sin esperar nada a cambio...
Yo siento eso y más... me gusta cuando cierro los ojos y te imagino y sueño contigo, me encanta abrir los ojos y verte conmigo. Me siento feliz porque formas parte de mi vida, porque le diste sentido cuando te conocí y la ilusión que creas en mí es mucho más que un simple impulso para reir. Te quiero y te deseo la mayor felicidad en tu vida, que ojalá quieras compartirla conmigo siempre!! 
¡¡FELIZ DÍA!! 




domingo, 14 de junio de 2015

Desajustes sentimentales



Me encuentro en estado de bipolaridad total. No paro de llorar mientras trato de cuadrar la maldita programación y pienso en tooodo lo que me queda por estudiar mientras un cuadro me descoloca todo lo que llevo hecho…
No paro de reír mientras se me caen las lágrimas porque me siento ridícula por todo lo que estoy pasando sin necesidad, por la incomprensión general que me rodea… Río y lloro sin parar, hablo sola y si alguien me oye no espero respuestas porque hablo para mí misma. Las voces de mi cabeza son tan fuertes que sobresalen al exterior en forma de gritos.
Todo esto mientras escucho “O fortuna” de fondo…
Me voy a la cama a dormir con una sensación de angustia, ansiedad, depresión, inutilidad… Y para colmo me siento cansina con los pocos que me pueden llegar a entender, de los que me rodean. Cada dos minutos me surge una duda y recurro a ellos. Cada minuto quiero apagar el ordenador e irme a buscar algún lugar donde no esté permitido pensar… ¿Existe ese lugar? Que al menos alguien me enseñe a no pensar, a controlar los nervios que no debería sentir por lo poco que llevo, a no comer tanto mientras trato de concentrarme sin resultado…
Y sigo escribiendo en Arial 12, doble espacio, justificando el texto, moderando los márgenes mientras sigo llorando y riendo a la vez. Lo que digo… ¡estado de bipolaridad total!
(Y ahora que releo me doy cuenta de que esto podría ser un ejemplo de narración no lineal que podría utilizar en la unidad 7 de mi programación…) En fin… 

jueves, 4 de junio de 2015

Mi caprichito

Había una vez...
...una niña muy pequeña a la que le aterrorizaba estar sola. Siempre buscaba la manera de tener a alguien cerca y trataba de llamar la atención siempre para que la gente de su alrededor estuviese pendiente de ella. Pasaba el tiempo y a pesar de que esa niña al final siempre estaba acompañada, se seguía sintiendo sola. Ya no sabía qué podía hacer...
Un día sin más se le ocurrió que la solución sería tener un hermano o hermana. De esa forma, se sentiría acompañada por siempre: tendría con quien jugar a todas horas, podría enseñarle todo lo que sabía e incluso podría dormir con alguien. Un día y otro día la niña no hacía más que repetírselo a sus padres: -quiero un hermano o una hermana. No sabía ya qué decir ni hacer. Incluso amenazaba con subirse a los sitios más altos sin ningún tipo de cuidado. Y mientras los papás le decían una y otra vez que tuviese cuidado, la niña siempre respondía lo mismo: - a mí me da igual porque como no tengo herman@...
Cada vez se sentía más triste por no conseguir lo que quería... hasta que de pronto una mañana, su mamá la despertó para darle la noticia más esperada. La niña comenzó a dar saltos de alegría en la cama y no paraba de besar la barriga de su madre. Cada día hablaba con la barriga, esperando que alguien la escuchase desde allá dentro... 
Pasaron los meses y por fin ese día llegó. Tardó un poco más de lo habitual... De hecho pensó que esa misma tarde llegarían su mamá y su hermanita a casa, pero no. Aunque no le importaba dormir con su papá, esos días no le gustó mucho porque significaba otro día sin su mamá y su hermanita. ¡No veía la hora de conocerla! Al fin había nacido y no podía verla... 
Pocos días después, vio llegar el coche de su papá y esta vez venía acompañado. Ahí estaba su mamá y... aquella bebé de la que todos decían que tenía la cabecita como una naranjita.-¡Vaya!- pensó la niña, -es demasiado pequeña. Era más pequeña que alguna de sus muñecas... Aunque un poco decepcionada por el tamaño, no perdia la esperanza de poder hacer algo con ella. Intentaba jugar a las muñecas y mientras todas permanecían rectas y quietas, su hermanita se tumbaba una y otra vez. Tampoco podía enseñarle nada porque no entendía lo que le decía y mucho menos dormir con ella porque se pasaba noche y día llorando. ¡Qué disgusto! Tanto tiempo pidiendo una hermana para esto...
Algunos días le daba la risa con las muecas que hacía la pequeña, excepto cuando se reía porque no le gustaba el hecho de que no tuviese dientes. Una vez que dejó de llorar por las noches, se animó a pedirle a su mamá que la dejase dormir con ella. La bebé iba creciendo y la niña aprendió a quererla, a cuidarla y a no poder vivir sin ella... 
Han pasado 20 años desde aquello y hoy puedo decir que la niña, ya no tan niña, quiere a esa hermana (ya de 20 años) más que a nadie... He aprendido a quererla tanto que ya no quiero aprender a vivir sin ella...

¡FELICIDADES a mi veinteañera! Te quiero cada día más y mi orgullo hacia ti crece a la vez que creces tú.