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domingo, 29 de marzo de 2015

Me dejo llevar ...



Sólo me dejo llevar
Cuando me das la mano
Para compartir sueños
Para voltear mi mundo

Me gusta andar de cabeza
Porque me sujetas los pies
Porque me sostienes

Con los ojos cerrados
Con los pies mojados
Con las manos atadas
y el corazón dado la vuelta
Yo me dejo llevar

Y me dejo llevar
Cuando me sujetas
Para que no caiga
Porque vuelo sin alas…

Cuando me das la mano
Yo me dejo llevar
Porque me sostienes
Y porque me quieres

Tú me prestas tus alas
Para que no caiga
Y sólo me dejo llevar …

jueves, 26 de marzo de 2015

Quiero...



No pensar...
Caminar sin rumbo fijo
y perderme en la multitud.
Caminar con paso firme
y olvidarme de las metas.
Que el aire me empuje
donde no exista la perfección.
En un rincón del alma
guardar las nostalgias.
Y ocultar la realidad
queriendo abrir los ojos.
Olvidarme de carencias
y hacerme insensible.
No pensar...

miércoles, 25 de marzo de 2015

¡Feliz convivencia!

Si vas a compartir piso, casa... es necesario que tengas claras una serie de normas antes de compartir estancia con nadie...
Son cositas muy básicas y yo creía que de sentido común, pero viendo el panorama parece que no todo el mundo tiene la misma percepción...

1. Muy importante: no toques lo que no es tuyo. Esto incluye todo: comida, enseres personales...
2. Los dormitorios de los demás, no son para que entres cuando te plazca. Entra única y exclusivamente cuando tengas permiso.
3. Las llaves del piso son para las personas que viven en el piso, para nadie más. Si alguien necesita entrar, tú deberías estar.
4. Si quieres traer a alguien al piso, lo primero que tienes que hacer es avisar a los demás que viven en él. Recuerda que no vives sol@. Puede que a tus compañeros no les apetezca encontrarse con alguien diferente cada día por el pasillo. Lo suyo es sentirse como en casa, no como en un hotel.
5. Eso de hacer botellón... o es con tus compañeros o va a ser mejor que olvides esa idea. Si están tus compañeros dentro, evidentemente molesta. Si no están tus compañeros, también molesta... ¿si falta algo? ¿lo repones tú?
6. Cuando salgas y no haya nadie dentro, echa la llave. Y cuando estés dentro y los demás fuera, no eches el cerrojo del que nadie tiene llave.
7. Intenta ocupar el baño el tiempo estrictamente necesario.
8. Si tú eres de esas personas que no se duerme hasta las cinco de la mañana... perfecto. Pero trata de no hacer ruido. El resto del mundo suele dormir durante la noche.
9. El volumen de la televisión, música, incluso conversaciones no pueden exceder los decibelios permitidos ni de día ni mucho menos de noche. Puede que el resto quiera estudiar, descansar...
10. Si alguien te hace el favor de poner tu parte del dinero en cosas comunes, del tipo una bombona del butano..., procura devolverlo. Si tienes dinero para fiestas, deberías tenerlo para los gastos realmente necesarios.
11. Si eres fumador y el resto no, en primer lugar, pregunta si molesta a los demás que fumes en las zonas comunes. Si no lo preguntas, no lo des por hecho: fuma fuera. No a todo el mundo le gusta oler a tabaco. En los bares y discotecas ya no se fuma. Algo que parecía tan terrible y todos podemos sobrellevarlo.
12. No a todo el mundo le gusta vivir con animales... pregunta antes de meter uno en el piso.

Hay infinitas normas de convivencia básicas y alguna otra que cada uno quiera poner de forma más explícita. Para mí estas son básicas y todos deberíamos partir de ellas para tener una convivencia afable. Ya he dicho que creí que todo el mundo las conocía, pero tras mis once años de convivencia, veo que hay algunos a los que se les escapan...

En fin, paz y amor, que cada uno de nosotros tenemos pensamientos dispares y formas totalmente diferentes de ver las cosas, pero se puede llegar a un acuerdo, ¿o no? Todo sea por una ¡feliz convivencia!


domingo, 22 de marzo de 2015

¿Y si...?

Normalmente, siempre estoy fuera de casa, sin tiempo para pensar... Hoy me he quedado en casa porque me apetecía remolonear y descansar. Tanto he remoloneado que hasta me ha dado por pensar...
Y es que hay días que te da por comerte la cabeza y plantearte la vida, las decisiones que tienes que tomar y las que ya has tomado... 
Yo creía que después de acabar la carrera no iba a saber qué hacer con mi vida. Decidí hacer el máster. Acabé el máster y ¿entonces qué? Pues nada, a seguir trabajando como había hecho hasta entonces, pero esta vez más intensamente y a seguir formándome en otras cosas. He intentado ocupar mi tiempo y mi mente en tantas cosas que ahora no me da tiempo ni a plantearme mi futuro, que por cierto ya está aquí.
Y vaya... para un día que me da tiempo a pensar, me da por plantearme tantas cosas...
¿Y si hubiese hecho otra carrera? ¿Tendría que prepararme estas oposiciones infernales?
¿Y si cuando tendría que haberme volcado a estudiar no hubiese trabajado? Como poco hubiese acabado antes...
¿Y si me hubiese casado ya en lugar de estudiar tanto?
¿Y si me hubiese ido al extranjero a mejorar mis idiomas? 
¿Y si hubiese ahorrado más? ¿Habría pagado ya un piso con todos los años que llevo pagando alquiler?
¿Y si supiesemos lo que nos espera tras cada decisión que tomamos? ¿Cambiaríamos de parecer? 
La vida está llena de decisiones que tomar, unas veces estamos conformes con lo que hemos decidido y otras, en cambio, sentimos habernos equivocado.
Las decisiones no son ni aciertos ni errores… Sólo son elecciones que nos hacen sentir mejor o peor, pero que hay que tomar. De las buenas aprendemos a encontrar qué es lo que queremos. De las malas, aprendemos aún más . 

En fin... ¿Y si en lugar de estar escribiendo esto, estuviese estudiando para el examen que tengo el jueves? 


viernes, 13 de marzo de 2015

Buenas tardes, SEÑORA...

Ya sabes que no eres una niña, dejaste de serlo hace mucho tiempo. Ya dejaste el instituto y tus quehaceres son propios de una persona adulta. Ya tienes bastantes responsabilidades. De ahí a que se te vea mayor... Aunque conserves tu figura, no es la misma que cuando tenías 18. Si alguna cana asoma, no es porque seas vieja; las arrugas que puedas tener seguro que son de sonreir tanto; y bueno, esas patitas de gallo... es que salen en seguida...
Pues bien, vas paseando por la calle y de pronto oyes voces de niños desde el muro del colegio, al lado del cual estás pasando: -¡Señora! ¡Señora, por favor la pelota! 
Sigues andando porque evidentemente no te llaman a ti. Pero ellos siguen: -¡Señora! ¡La de rojo! ¡Por favor, la pelota! Y ya miras a los lados y ves que en la calle sólo estás tú, y para colmo vas de rojo ese día, pero tú no eres una señora... Ya cuando los niños insisten vas y coges la pelota, pero no muy conforme por cómo se han dirigido a ti. Ya ves... te tratan con respeto, pero eso de señora... en fin.
Esa es la primera vez que oyes SEÑORA y va dirigido a ti... ¿señora yo? ¿perdona?
Desde ese instante te planteas si deberías casarte y tener hijos o, por el contrario, irte de botellón con tu hermana pequeña y sus amigos.
Ese momento en que un niño por primera vez te dice "señora"... es un título que pesa, que remuerde... marca un antes y un después. De pronto te das cuenta que dejaste de ser una niña para pasar a ser una... señora. ¿En qué momento pasó mi juventud?

Y claro, buscas en la RAE el término y una de las acepciones es: 4. m. y f. Persona respetable que ya no es joven.
 Y si lo pones en un buscador de imágenes pues, entre otras cosas, sale esto: 


domingo, 8 de marzo de 2015

Tarentola mauritanica: mi eterna enemiga.

Dicen que la primavera
la sangre nos altera
pero a mí lo que me altera
es una salamanquesa.
Llámala sarda, santorrostro o geco,
su nombre verdadero
TARENTOLA MAURITANICA.

Es un día de calor,
llega la primavera,
lo nota mi nariz,
se nota en mi cara.

Es el mundo un fruto inmenso,
llegan los insectos
y ya está de vuelta
mi amiga salamanquesa...

Siento que mi carne se desprende
por ese lagarto imprudente;
mi sangre se detiene
cuando veo que a mí viene.

No quiero por mi piel
sentir su roce...
Respiro, tiemblo
y rápidamente me alejo.

Quisiera fundirme en el aire
o tener valor para pisarlas...
pero ¡gritan si las pisas!
y de su cola se deshacen
si por ella las cogen.

Yo no quiero ni mirarlas,
pero no hago más que encontrármelas.

Su piel está llena de escamas,
su cabeza es ancha y aplastada,
y esas extremidades
tan desarrolladas...

Es un lagarto pequeño, inofensivo
mas yo por él no vivo.

A menudo las veo correr.
Cabeza abajo
me observan mientras trabajo.
Siempre las tengo presentes
con esos ojos prominentes,
en ellos una membrana
transparente
que limpian con su lengua
pegajosa y gruesa.

En sus dedos, laminillas adhesivas.
Trepan hasta por el cristal 
y yo no puedo ni respirar.

Todos me dicen:
-si sólo te quiere saludar-
¡Muy simpático reptil,
pero no te acerques más a mí!

miércoles, 4 de marzo de 2015

Moody person

Oposiciones... los que las sufren no hay más que decir. Pero para los que no, esto es lo que sentimos.

Un día te levantas y sientes que te vas a comer el mundo. Ese día vas a aprovechar por todos los que has perdido y por los que no puedas estudiar. Ese día la plaza es tuya. 
Decides dejar de salir porque tienes que estudiar. Dejas de relacionarte con el mundo porque ese "enclaustramiento" será tu felicidad venidera. Ese día no es que no te importe estar sol@, es que quieres estar sol@ para optimizar tu tiempo de estudio.

Al día siguiente, no quieres levantarte de la cama. Sientes que 42 horas al día no serían suficientes para aprender los 72 temas, la programación, las 15 unidades didácticas con sus respectivas actividades, los comentarios de texto... Esos comentarios de los que presumías y que ahora que tienes que hacerlos no sabes dónde quedaron los conocimientos... Y suerte si no trabajas también... Ese día necesitas quedar con un amig@ para llorar y desahogarte, para que te anime y crea en ti, cosa que tú no haces. ¡Ay! ese amig@ al que le dices que sea fuerte que puede con eso y más, mientras tú no crees en ti mism@. 

Estudiar una oposición es ser... lo que llaman los ingleses: "a moody person". Vamos que tan pronto estás en las nubes como bajo tierra. 
No somos estúpidos, estamos distraidos. No somos autistas, simplemente queremos estudiar. No somos mal hablados, nos desahogamos. No gritamos, clamamos al cielo. No lloramos, amenazamos con inundar todo si no aprobamos.

De verdad, tengan paciencia con los de su entorno si estudian para una oposición. En julio todo volverá a la normalidad: sonrisa en la cara (aún más si tenemos la plaza), móvil con sonido, culo con forma de culo y no de silla... eso sí, dinero no nos quedará... pero ya nos invitará alguien a una cañita para hacernos ver que, aunque pobres, hemos sobrevivido.