Páginas

martes, 22 de marzo de 2016

Cuando sepas de mí.


Posted by Risto Mejide

Artículo publicado el domingo, 14 de Abril de 2013 en ElPeriódico.com.

“Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.”


martes, 8 de marzo de 2016

Empezar de cero



Cuenta la leyenda que cuando una historia termina, comienza otra. Hoy vengo al mismo lugar a pedirte que esta vez me dejes elegir a mí. Deja que sea yo quien conduzca mi vida y tome las riendas; para eso, deja de tenderme trampas. Querido Universo, déjame escribir a mí lo que quiero que pase en mi vida.
Hoy vuelvo para borrar todo lo que había escrito. No vuelvas a engañarme porque haces que escriba cuentos que me alejan de lo que quiero. No pongas en mi vida a gente que me quiera mal. No quiero cruzarme más (ni siquiera en pensamientos) con quienes no me hacen reír. Solo por esta vez deja que sea yo quien trace las líneas de mi vida para alejarme de todo aquello que no me hace bien.
Si es cierta la leyenda, aquí, en este mismo lugar donde hubo un final, hoy te pido un nuevo comienzo en el que sentirme libre sea el argumento. Nadie me enseñó qué es la indiferencia, pero me propongo aprender eso y recordar solo a quien bien me quiera.
He traído mi goma de borrar, lápiz nuevo y papel en blanco. ¿Me dejas continuar? O mejor aún… ¿Me dejas empezar de cero sin más borrones de por medio?

  #sinmentiras
#sinhipocresías
#sinacritud

lunes, 7 de marzo de 2016

Ya no



Y entonces te das cuenta
Sientes igual
Pero eres diferente
Mudaron la sangre de tus venas
Y se aglomeran pensamientos
Emociones y sensaciones
Son coágulo en alguna parte de tu cuerpo
Dentro de ti
Continua la esencia
De alguien que ya no eres
Y ahora te das cuenta

viernes, 4 de marzo de 2016

Mensaje al mundo



Un soneto me manda hacer Violante, digo… un mensaje al mundo me mandan a escribir desde Papirola… Es que puede llegar a ser tan amplio, que puedes llegar a evadirte tanto con el tema...

¿Y qué le pido yo a este mundo? O mejor dicho… ¿Qué no le pido? Si todos los días nos quejamos por todo, será que nos hacen falta algunos pequeños detalles para bienvivir en armonía con todos ¿no? 

Ya en serio… Es muy complicado reducir tantas peticiones que tengo para el mundo. Si por algo empezaría sería por el respeto. Hay muchos valores por trabajar, pero el respeto es la base de la que partir para un mundo mejor. Respeto a todo y a todos.
Pediría también que nos preocupemos menos por la excesiva belleza exterior y que nos centremos más en la belleza interior. Que cuidar el físico está genial, pero cultivar el cerebro es fundamental.  Porque para que la vida sea más confortable sería conveniente que todos nos preocupemos más por las emociones y sentimientos humanos y menos por tener una bonita forma de humano.
 Podría pedir que no haya guerras, que no haya hambre, que el dinero no sea lo más importante, que la política funcionase de otra manera, que todos nos volcásemos por cuidar esta naturaleza que nos da vida y que no todos ven... 
Y como ahora estoy aprendiendo a relajarme, a tomarme las cosas con calma, aprendiendo a ser feliz, pediría que cada uno se centre más en disfrutar de cada mínimo detalle. Que cuando uno aprecia las pequeñas cosas que le rodean deja de ver tantos problemas, se es más feliz y se deja de incordiar tanto por tonterías. 
En fin, por pedir que no quede…
Podría pedir mucho más, pero en realidad confío que entre unos y otros lleguemos a promover ese respeto del que hablo en el papel que cada uno quiera tomar: monitor, profe, amigo… en definitiva, que entre todos seamos conscientes de que somos muy distintos y a su vez, somos iguales y eso enriquece nuestro mundo, tan grande o pequeño como lo queramos ver.