Alcanzar un sueño. Suena bonito.
Hace tiempo leí en un libro de
Escandar Algeet que “las ganas de no necesitan fuerzas para” y cuánta razón. No
es que haya sido un descubrimiento, pero cuando ves reflejado fuera de tu
cabeza algo que tienes en la mente parece que refuerza de alguna forma.
Se aproximan cambios y da la
sensación de vértigo porque de nuevo está ahí la incertidumbre.
Mi fórmula para sentir menos
vértigo es volver a dibujar mi sueño. Una y otra vez. Porque así veo la meta
más nítida y más borrosos los obstáculos. Es lo que se hace para mantener el
equilibrio: fijar la mirada en un punto. Eso y recordar las palabras de
Escandar.
Que igual mi sueño implica demasiadas cosas y puede que no mirar los obstáculos me haga tropezar a menudo. Pero ojalá: verme trabajar de lo que me gusta, vernos (son)reír juntos, verte disfrutar de la vida cerca de mí y conmigo, no perder las ganas de.
Os dejo que sigo delineando por si... porque suena bonito.
Que nadie me despierte.
Que igual mi sueño implica demasiadas cosas y puede que no mirar los obstáculos me haga tropezar a menudo. Pero ojalá: verme trabajar de lo que me gusta, vernos (son)reír juntos, verte disfrutar de la vida cerca de mí y conmigo, no perder las ganas de.
Os dejo que sigo delineando por si... porque suena bonito.
Que nadie me despierte.
