Páginas

lunes, 7 de noviembre de 2022

Después de un tiempo…

He aprendido la diferencia entre dar la mano y socorrer un alma y que la compañía no siempre significa seguridad. Los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas.

He aprendido a aceptar mis derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente. Al fin hoy intento construir mi camino por si el terreno de mañana es algo movedizo y  es que el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

He aprendido a aceptar que incluso las buenas personas pueden herir alguna vez, pero necesito perdonarlas. Y también perdonarme a mí.

He aprendido que hablar puede aliviar el dolor, hasta el más profundo (por cierto, gracias a los que escucháis una y otra vez). Sé que lleva años construir confianza y apenas unos segundos se tarda en destruir y que por supuesto yo también puedo hacer cosas de las que me arrepentiré el resto de mi vida.

Ahora sé que las nuevas amistades continúan creciendo, incluso a pesar de la distancia. Y que yo sigo creciendo también con los amigos de siempre. No importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida. Los buenos amigos, son la familia que se nos permite elegir. Y además, en mi caso, la familia también la elegiría una y mil veces más.

Sé que siempre hay que decir te quiero y más importante, demostrarlo.

También he aprendido que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. De nosotros depende que nos afecte más o menos, incluso saber irnos, llegado el momento.

Lo que más me ha costado aprender es que no debo compararme con los demás, salvo cuando quiera imitarlos para mejorar. Y yo tengo unos cuantos referentes en mi entorno. Lleva mucho tiempo llegar a ser la persona que quieres ser y el tiempo vuela. Pero yo estoy convencida de que soy quien quiero ser después de mucho tiempo; porque no importa dónde he llegado, sino a dónde me dirijo, aunque a veces me haya perdido por el camino. Sin embargo, sobre todo, perderme me ha valido.

Algo que no sabía y que ya sé es que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad.

He aprendido que el sol siempre quema si te expones demasiado, que la paciencia requiere mucha práctica y que cuando siento rabia, tengo derecho a tenerla. Y me ha quedado claro que no importa en cuántos pedazos se rompa el corazón; el mundo no se detiene para que lo arregle.

Algo que todos sabemos es que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás (y a veces, ojalá) así es que hay que exprimir todo lo que tenemos entre manos. Porque ni los momentos, ni algunas personas vuelven. Al menos que nos quede la sensación de echar la vista atrás y pensar “joder, estoy orgullosa de haberlo dado todo”, que lo que falle no sea por falta de tiempo o de ganas.  

Con todo esto sé de lo que soy capaz de soportar, que soy fuerte y que puedo ir mucho más lejos de lo que pensaba (cuando antes creía que no podía más). Y es que realmente la vida es para vivirla y no solo para existir. 

 

 


 

 

miércoles, 26 de octubre de 2022

Un vacío que llenar.


 

Todo este  año ha sido uno de esos días

en los que tratas de desprenderte de lo que pesa.

He estado corriendo

para descaminar el camino que pisé.

Sabía que estaba cerca del límite

y esperaba que el ruido terminase.

Pero estaba demasiado lejos para arreglarlo.

Un juego largo y  no había forma de ganar.

Temerosa de cambiar la piel,

seguí jugando a fingir.

Ese miedo era una cuerda en mis muñecas.

Construí un escenario en mi cabeza

y me aferré a unos cimientos equivocados.

Estaba demasiado lejos de mí para arreglarlo.

Tenía jodido el sentido de la paciencia

Me daba miedo mirar la fecha

porque el tiempo pasa demasiado rápido.

Tic tac Tic TOC TOC TOC!!

La vida siempre nos pilla en una de estas por sorpresa

y sin esperarlo

el tiempo se ha ralentizado para dejarme hablar a solas:

Detenerme a mirar atrás

Ojalá nunca esa última vez

Aceptar lo que no puedo entender

Ojalá desaprender

Aprender a despedirme

Curar las profundas autocríticas.

Descansar y volver a ser capaz. 

 

 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Hogar, casa, madriguera y yo nómada

 Me he mudado unas cuantas (muchas) veces

Ningún sitio me pertenece

Guardar todo en cajas

Armar, desarmar, subir, bajar, cargar... esa rutina

De la que he terminado acostumbrándome 

No me apego mucho

Todo es temporal

Vivir con poco para cargar el menor peso posible

Para cuando llegue la hora de volver a irse.

Intento vivir ligero

No pinto paredes, ni cuelgo cuadros

No me adueño de nada

Porque me duele desprenderme.

No todos los lugares en los que uno se queda

Son hogar

Ni todas las personas que uno conoce

Permanecen

Pero, a veces, hay quienes son "casa"

Y sientes que sus paredes te abrazan

Y empiezas a soñar con quedarte

Así, de repente. 



lunes, 18 de julio de 2022

Besos de colores

 

Un beso sin estrenar

Que guarde las ganas

Un beso que abra alas

Ese es el primer beso.

Un chin chin de labios

Ay, esos besos sonoros y obesos.

Un beso bien dado

Un beso al oído

Y que nadie nos mire.

Un beso a doble altura

Con la mente siempre al vuelo 

Y los sueños algo enraizados. 

Y que un beso sirva de riego

Para afrutarlos. 

Un beso se articula en la frente

Cuando quiero protegerte

Un beso nada apretado 

Un beso sanador en el párpado 

Y poder siempre la nariz morderte. 

Un beso bien pronunciado

En la comisura del labio.

Un beso que lo diga todo

Es el que te cierra los ojos

Te deja la boca abierta

Y despierta todos los antojos.