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martes, 27 de enero de 2015

Sueño


Camino como si nada
sin decir una palabra
sin levantar la mirada.
Perdí la noción del tiempo
cuando empecé a vivir
de sueño en sueño.
Entendí cómo la vida
puede ser un ejemplo
de todo lo que no entiendo...
Entonces decidí
que prefiero escribir
mi propio cuento
e inventar el final
que me haga soñar.
Y de sueño en sueño
voy y vengo...
Prefiero vivir así
así tengo lo que quiero.

S.B.P.                            
(Publicado en Extraña pertenencia, Editorial Dunken, 2008, Argentina)

domingo, 18 de enero de 2015

DETALLES...



Podríamos dividir nuestros días en tres tipos: los días grandes, los días pequeños y los días invisibles…

Los días grandes serían aquellos en los que hay acontecimientos que afectan mucho para bien o para mal. Así podrían ser nuestra boda, el nacimiento de un bebé, el fallecimiento de una persona importante para nosotros, el aprobado del último examen de la carrera, el día en que conociste a una persona muy especial o incluso el día en que te comunican que tienes (o alguien de tu entorno) una grave enfermedad. Son hechos que marcan un antes y un después y que se quedan grabados en nuestra memoria para siempre.

Por otra parte, tendríamos los días a los que me refiero como pequeños. En estos días los sucesos son importantes, pero no tanto como en los días grandes. Serían los días en los que sucede algo que nos hace sentir extraordinariamente bien o mal, pero que con el paso del tiempo, pueden llegar a olvidarse. En este caso, los hechos serían tales como aprobar o suspender un examen en el instituto o en la facultad; encontrar trabajo o el día en el que te despidieron; el día que regresaste a casa después de meses sin ir; la primera vez que montaste en avión… Son hechos importantes que condicionan tu vida en cierta forma, pero no marcan un antes y un después. 

Por último, estarían los días invisibles en los que la rutina los hace poco interesantes. Serían esos días en los que te preguntan: “¿qué tal hoy?” Y tú respondes: “igual que siempre, sin novedades”. Pero incluso estos días invisibles, de los que no te acuerdas con el paso del tiempo, son importantes. Éstos y el cómo los mires, te hacen ser como eres.
El conjunto de esos días, y no sólo los grandes días, hacen que tu vida sea como es.  El conjunto de ellos conforman esas experiencias de las que aprendes. Piensa en esos días invisibles, que son la mayoría y proponte sacar algo que te haga sonreír. El placer y el saber vivir están en valorar los pequeños detalles:

  • Oír llover mientras estás en la cama
  • Despertarte y darte cuenta de que te quedan horas para levantarte
  • Mirar el móvil y ver que esa persona se ha acordado de ti
  •  Dormir al lado de la persona que quieres
  •  Compartir llantos y risas con aquellos a los que quieres
  •   Dar y recibir un abrazo, sin ningún motivo
  • Observar la naturaleza sin más:
    •  El agua correr
    •  Cómo las nubes cambian de forma
    •   Escuchar cantar los pájaros
    •  Ver la puesta o la salida del sol: ese color que pone la piel de gallina…
    •    El olor a tierra mojada
    •    La caída y el color de las hojas en otoño
    •   Sentarte al calor de la chimenea en invierno
    •  Ver el campo inundado de flores en primavera
    • Ver el sol brillar que te llena de energía en verano
  •     

Todos y cada uno de nuestros días tienen algo que nos hace sentir bien, sólo hay que ser consciente de ello y no dejar que pasen desapercibidos para que dejen de ser invisibles…


Hemos de proponernos valorar más cada detalle. Creo que viendo este vídeo se nos enseña a vivir, simplemente eso...




NO APRECIAMOS LA VIDA, HASTA QUE SENTIMOS QUE LA PERDEMOS

sábado, 17 de enero de 2015

Jazztel, un hamster sin igual

Bucando entre papeles ha aparecido lo que aparece a continuación. Cuenta la historia de un hamster como mascota de tres compañeras de piso: Carol, Mª Belén y yo. Este pequeño ratoncito, al que llamamos Jazztel, no hacía más que escaparse y viajaba con nosotras en las vacaciones. Un simple ratoncito y hay que ver lo que nos hizo reír. Por él surgió este "poemilla":


Un hamster sin igual,
un acróbata sin rival.
Si algo le caracterizaba
era la fuerza de sus patas.
Vertiginosas piruetas,
saltos al vacío,
se tiraba de cabeza,
sin importarle su hocico.
Como héroe fuiste conocido,
rompías todos los esquemas
de lo que era un ratoncito.
Al fin abriste la puerta
y atravesaste fronteras...
Viajabas sin parar,
desde Navalmoral
hasta casi Portugal.

Tú, ratoncito angelical
que emprendías carrera
al recordar la salida
que te guiaba a la cocina.
Tú, que todo lo roías
aun sabiendo
que no era comida.
Eras feliz en libertad
¡pero libre no podías estar!
Y el día menos pensado
encontramos tu guarida:
bajo el colchón te escondías
cual pobre condenado.
Nadie te regañaba
pero no querías dar la cara.
¿Por qué bajo la cama?
¿Por qué no en tu jaula?
Pronto entendimos
que eras espíritu libre:
a tu jaula te regresamos
y decidiste dejarnos...


Será el ratoncito más recordado de la historia... más que Ratatouille, más que Despereaux, más que Stuart Little... y eso que no ha salido en ninguna peli (al menos que sepamos, porque con las aventuras que pasó...)

lunes, 12 de enero de 2015

¿A qué llamamos piropo?

Para entender esto, lea este artículo si no ha oído ya hablar de la erradicación del piropo:

El Observatorio de la Violencia de Género pide erradicar los piropos



Según la RAE éstas son las tres acepciones: 
piropo.
(Del lat. pyrōpus, y este del gr. πυρωπός).
1. m. Variedad del granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina.
2. m. Rubí, carbúnculo.
3. m. coloq. Lisonja, requiebro.

En este caso nos referiríamos al tercero. Como todas las palabras, el significado se ha ido modificando, pero creo que todos identificamos cuando alguien dice un PIROPO propiamente dicho y cuando es un "PIROPO" obsceno. Si alguien te dice por la calle: 
"¿Te puedo hacer una foto? Quiero enviársela a mis amigos para demostrarles que los ángeles existen"
¿Eso te ofende? ¿Invade tu intimidad?
Quizá sientes vergüenza en ese momento porque no sabes cómo actuar, pero ¿te parece mal que alguien te diga algo bonito? Si es un comentario negativo, quizá debería erradicarse, ¿pero alguien entiende el concepto de "piropo" como algo negativo, ofensivo, denigrante, intolerable? Si pensamos en los del tipo: "Dichosos los ojos que te ven y bendita la mano que te toque", entonces sí. Pero el concepto "piropo" por lo general lo identificamos con el primer ejemplo ¿no? Para mí el segundo ejemplo no entraría dentro de la categoría de "piropo", al menos como yo lo entiendo.
Estoy de acuerdo con la postura que defiende el hecho de que no hay derecho a hacer ningún comentario del aspecto físico de nadie. Pero cuando dicen por la calle "¡gorda!" como he oido en muchas ocasiones o el simple hecho de reirse de alguien por su aspecto físico, ¿eso sí está permitido? ¿contra eso no hay nadie que clame la erradicación? 
Hay piropos y PIROPOS... Pero especifiquemos entonces por favor. Se puede piropear y respetar, ¿o no? A mí que me lo expliquen, porque creo que el problema no está en los piropos, si no en el respeto que nos debemos todos.



viernes, 9 de enero de 2015

Llamémosle Dios...

Religión, fe, Dios... estas palabras (como otras tantas, pero que resumo con estas) pueden causar admiración, odio o indiferencia. ¿Cuál es tu sentimiento hacia ellas? Realmente a mí me da igual.
Desconozco el resto de religiones que no sea la que me rodea, pero imagino que todas tienen el mismo fundamento con diferentes palabras. 
La religión establece la base de nuestra cultura, de nuestro día a día, para ateos, agnósticos o cristianos. Así convivimos con las Navidades (gusten o no; que nadie se queja de ellas cuando tiene vacaciones), Semana Santa, los dias de la semana o cualquier romería a la que nos gusta ir porque son las fiestas de nuestro pueblo. Las fechas no las cambiamos, pero las ideologías sí están evolucionando. Es cierto que las religiones son demasiado antiguas para seguir manteniendo y defendiendo ciertas cosas. Incluso en muchas ocasiones son peligrosas si las personas que las defienden no saben ni qué defienden porque se les va de las manos de vez en cuando y de repende un día matan en el nombre de su Dios. Pero vamos a la otra cara de la religión, que ésta me enfurece demasiado.
Vamos a esos viernes santos en que las madres no nos dan de comer carne... ¿cuántas veces no se han comido ellas un cachito de carne porque ni se acordaban?  ¡Y por Dios que no se acuerden, que odio el potaje! ¿Qué hay de los que se casan? ¿Lo hacen por amor, por tradición o porque queda bonito? Que bien sienta un vestido blanco, con o sin velo (simulando virginidad) en un escenario eclesiástico. ¿Qué hay de los que son fieles creyentes, critican a los que no lo son, pero no llegan vírgenes al matrimonio?
No pretendo criticar... que me da igual lo que hagais (exceptuando si son temas graves), sólo hago ver que las columnas de las religiones se desestabilizan de vez en cuando. Con lo cual, algo habrá que cambiar. Si la sociedad evoluciona... aquí hay alguna institución que se está quedando atrás.
Y conste, que agradezco a las liturgias de antaño las representaciones que suponen el comienzo del teatro. Y conste también que me gusta leer a los místicos San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús y entrar en las iglesias, monasterios...  porque forman parte de la historia del arte o historias sin más. ¡Y me encanta la mitología!
Mi llegada a Dios es diferente a lo normal, pero llego. Reconozco su importancia en la cultura y en el día a día, pero aún más reconozco sus atrasos e imperfecciones en sus fundamentos. 
Sé que dejo muchísimas cosas en el tintero, demasiadas cosas hay de las que hablar en este tema: educación en colegios privados... ¿qué pasa con Darwin y el evolucionismo?;  machismos; irregularidades de todo tipo entre las que podemos descatacar "los bebés perdidos" que están saliendo, desde no hace mucho, a la luz... En fin, hay mil y un tema de los que hablar con respecto a la religión. Pero de momento yo lo que espero es que tengamos fe en nosotros mismos, que no es poco, que se promueva el respeto y la libertad de expresión. Cada cual que crea en lo que quiera o que no crea en nada, pero que se respeten esos pensamientos que ya está bien de confrontaciones.
Amen