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lunes, 29 de diciembre de 2014

Gracias!!

Cuando menos lo esperas, donde menos lo esperas y como menos lo esperas. Ahí están... los amigos. Os aseguro que los que son de verdad, son muy pocos. Yo los cuento con los dedos de una mano. 
A veces nos distanciamos por mil motivos, a veces es complicado quedar aun siendo casi vecinos, pero un día, de repente, quedas para un café y ese día acabas llorando de alegría por haber conocido a esa persona que hoy es indispensable en tu vida.
Tenemos momentos buenos y momentos no tan buenos. Los casi amigos están en los mejores días y los amigos de verdad, ésos que cuentas con los dedos de una mano y te sobran, son los que están siempre. Y sin que los llames... 
Tras una racha un poco dura, te levantas de pronto diciendo que va a ser un buen día, nada de malos pensamientos. Va pasando el día y se cruzan en tu mente miles de pensamientos no deseados que te hacen decaer. En ese momento no sabemos cómo, pero como siempre, aparece esa persona que te levanta el ánimo y que hace que por lo que llorabas no merezca la pena. Lo que merece la pena es cuidar a esos pocos amigos porque son para toda la vida. Yo los quiero para toda la vida. Ya sea mi amigo el de siempre, a la  que conocí por causalidad un día o con la que empecé la carrera y de la que no me he vuelto a separar diez años después.
Para ellos va esto hoy, porque me siento tremendamente agradecida por teneros en mi vida. Gracias por preguntar y esperar a oir las respuestas, gracias por preocuparos por mí, gracias por esos cafés que me llenan de energía (no por el café sino por la compañía), gracias y mil gracias por haber entrado en mi vida y dejarme entrar en la vuestra.
Los amigos no son los que te tocan, los amigos los eliges tú. Yo ya elegí y bendita elección. Son ellos los que me quieren cuando menos lo merezco porque saben que es cuando más lo necesito. 
Simplemente gracias por estar.



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un mundo de colores por Navidad

Hoy pinto un mundo de colores.
No quiero dinero en mi vida
no quiero que nadie pida
solo quiero un mundo de colores...
Que podamos respirar
sólo vivir sin más.
Que todos, y digo todos
vivamos en paz.
Al ciclo natural nadie puede sujetar
pero lo que es cuestión de humanidad...
Miremos todos más allá
veamos lo mejor de la vida.
Pintemos hoy un mundo de colores.
¿Por qué no contar la vida al revés?
¿Por qué no cantar la vida?
Seamos presas de la felicidad...
¡Feliz Navidad!

viernes, 19 de diciembre de 2014

La luz de la Navidad



Cuenta la leyenda que existe un duende que aparece sólo en Navidad.

Hay muchos para los que la Navidad es una época más del año. Pero para otros muchos simplemente es especial. Todos hablan de Papá Noel, Reyes Magos y misa del Gallo. ¿Pero quién sabe algo sobre este duende? Él no reparte regalos, no se ve como tal, pero está.

En lo alto de las montañas vivía un viejo duende gruñón. Toda su vida la pasaba preocupado por sobrevivir: cosechaba cereales, preparaba su plato de cada día, iba a buscar leña para calentarse y miraba de lejos el bullicio de la ciudad. No le gustaba vivir en sociedad, no le gustaba la compañía de nadie. Era invisible a todos porque nadie sabía que existía.

Una noche, mientras dormía, oyó un fuerte ruido en la puerta de su cabaña. Se asustó y no sabía si salir para averiguar qué era. Poco después, ese ruido sonaba cada vez más cerca. Entonces el duende tuvo la necesidad de saber quién estaba en su casa. En el salón había un niño pequeño, de unos 8 años, temblando. El duende salió y quiso asustarlo, con lo que el niño salió huyendo de la casa adentrándose en la oscura y fría noche del mes de diciembre. Corría y corría el niño sin saber dónde ir.

Tras unos instantes, el viejo duende comenzó a sentirse mal por haber asustado al niño. –Puede que no quisiese hacerme daño-, pensó el duende. –quizá sólo tenía frío-. Los remordimientos en el duende eran cada vez mayores y salió en busca del niño sin pensarlo más. Tras buscar y buscar por toda la montaña, finalmente lo halló acurrucado junto a un árbol, llorando. -¿Por qué lloras?- Preguntó el duende. El niño respondió que se había perdido. Durante la tarde había salido junto a su familia a buscar piñas y leña, él se alejó demasiado y los perdió de vista. No sabía cómo regresar a casa, la montaña estaba muy lejos de la ciudad. Vio una pequeña luz en la cabaña y sólo quiso refugiarse del frío de la noche.

El duende le explicó que no le gustaba estar con nadie, así que le iluminaría mientras caminaban hasta llegar a la ciudad.

Unas horas después, llegaron a la casa del niño. Cuando los padres al fin lo vieron en la puerta lloraban de alegría. El niño les contó que había sido un duende quien le había ayudado a regresar a casa, pero que había desaparecido sin más, sin despedirse.

A la mañana siguiente, fueron en busca del duende para agradecerle el gesto tan bonito que tuvo. Encontraron la cabaña, pero no al duende. -¿estás seguro de que aquí hay un duende?- preguntó el papá al niño. –¡Claro!-, dijo éste. Estuvieron largo rato esperando y decidieron volver a casa, pero no sin antes dejarle un buen pastel en la puerta de la cabaña.

El duende, que estaba escondido dentro, salió a buscar el presente. Le parecía extraño que dejasen algo tan delicioso, a pesar de no haber sido hospitalario con el niño, él lo echó de su casa.

Volvió la familia con el niño al día siguiente y tampoco consiguieron ver al duende. Después de muchos días dejaron de ir, pensando que el duende era fruto de la imaginación del niño.

El día de Navidad, el duende pensó en acercarse a la casa del niño y ver cómo era aquella familia, quería intentar entender por qué habían ido en su busca con tantos detalles para él. –Solo soy un viejo duende invisible- pensó Lumen, que así se llamaba.

Cuando se asomó a la ventana, el niño lo vio y llamó a sus padres emocionado con la visita de su duende. Los padres seguían sin verlo, pero al ver a su hijo tan feliz ellos volvieron a sonreír.

A Lumen le hizo gracia aquello. Y se asomó a todas las ventanas de las casas haciendo sonreír a todos los niños. Poco a poco, nuestro duende perdía el miedo a que lo viesen y cada vez brillaba más y más. Así, finalmente todos lo veían brillar; nadie sabía qué era (excepto los niños), pero a todos hacía felices.

Desde entonces, Lumen va casa por casa dando luz a cada familia, a cada persona y transmite así la alegría de la Navidad.




*Busca esa luz, que a veces cuesta ver, pero está.*

miércoles, 17 de diciembre de 2014

A mi medio limón

Las casualidades en la vida están por todas partes. Un día de repente entras por primera vez en un lugar donde conoces gente nueva. Examinas con la mirada el lugar y a las personas: todos adolescentes, como tú. Esa es la conclusión después de mirar y remirar. Tras un largo rato, observas a alguien que destaca por su apariencia de buena persona, sospechas que es con la que podrías establecer una conversación en esa nueva situación. Es un chico aparentemente tímido, pero simpático. Un chico tranquilo. 
Esa fue la primera impresión que tuve de mi mejor amigo. Nos conocimos al empezar el insitituto y después de más de diez años somos los mejores amigos. Esa primera impresión me acercó a conocerle y conocerle ha hecho que sea una de las personas más importantes de mi vida. 
Muchísimas veces han pensado que entre nosotros no podría haber una simple amistad... pues señores... tenían ustedes razón: no es una simple amistad... es mi mejor amigo, es mi mayor apoyo, es mi medio limón!!
A veces, el amor a primera vista se da, pero la amistad a primera vista también!! 
Hoy escribo todo esto porque es un día especial... FELICIDADES DIEGO!!! Quería felicitarte de una forma especial y original, y esta vez hago un hueco en mi recién estrenado blog para agradecerte todo lo que me aportas cada día. Gracias por dejar que te conozca, por hacer que confíe en ti, por estar cuando río y cuando lloro, GRACIAS por dejarme ser parte de tu vida y formar parte de la mía. 
Esto es amistad y bendita casualidad la que hizo que nos encontrásemos en aquel grupo de 1º de ESO. Nos quedan muchos momentos por compartir y el siguiente es la celebración de este día!!!
Un día me dedicaste esta canción y hoy te la dedico yo a ti porque te quiero de igual modo:

viernes, 12 de diciembre de 2014

Confianza

Había una vez unos seres maléficos que habían sido desterrados ya de muchos lugares diferentes. En una época en la que se sentían fuertes decidieron invadir un nuevo lugar... el Cuerpo Humano.
A estos seres indeseables se les conocía por el nombre de "Nervios". Los Nervios comenzaron la batalla, en un principio, con mucho éxito, pues se aliaron con el "Sistema Nervioso". Éste era una fuerza que invadía el Cuerpo Humano de cabo a rabo. Gran alianza la suya, pues con el paso del tiempo los Nervios cada vez se adentraban más en ese lugar tremendamente controlado, hasta que llegaron ellos.

En el Cuerpo Humano se hallaba un poblado cuyo nombre era "Cerebro". En este lugar convivían apaciblemente los llamados Conocimientos: unos seres eruditos, cuyo único interés era compartir entre los vecinos todo aquello que aprendían de unos y otros.

Cada vez que una situación cambiaba por los alrededores del Cuerpo Humano, los Nervios se sentían inseguros y tenían la necesidad de reunirse en dos zonas clave para ellos: allá donde habitaban los Conocimientos y donde tenían todas las provisiones: la Barriga. Los Conocimientos temblaban de miedo cuando esa nueva colonia de Nervios invadía su espacio y los acorralaban. En la Barriga hacían asentamientos, atentos a la posible llamada de sus compañeros desde el Cerebro, por si necesitaban refuerzos.
 Cansados de esta situación el jefe de los Conocimientos, por todos conocido como Sabiduría, tomó una decisión. Necesitaban una fuerte alianza, necesitaban al "todopoderoso" que vagaba por el Cuerpo Humano sin más.  Ese "todopoderoso" a pesar de su fuerza, era un poco perezoso y glotón. Sabiduría pensó en ofrecerle algo a cambio de su ayuda, pero no sabía el qué. Finalmente lo llamó sin más y Confianza accedió ayudar al pueblo de los Conocimientos. Así se enfrentó a los Nervios desterrándolos por siempre del Cuerpo Humano. El Sistema Nervioso, acobardado y arrepentido permaneció tranquilo para siempre.
Agradecido por la ayuda de Confianza, Sabiduría le ofreció un lugar idílico donde vivir: la Barriga, donde podría comer y reposar cuanto quisiese. Confianza dejó claro que iría a ayudar siempre que así lo precisaran.
Desde entonces, los Conocimientos y Sabiduría viven confiados y tranquilos en su hogar el Cerebro porque cuentan con la ayuda de su Confianza para siempre. 

Moraleja: "Alimenta bien la confianza que hay en ti mismo para poder demostrar todo lo que sabes"



Sol



sábado, 6 de diciembre de 2014

Mi ciudad, mi historia

Cáceres es ese lugar en el que yo he crecido como persona, donde me he formado y donde me he enamorado. Cáceres es un rincón en el que me gusta esconderme para soñar y recordar...

Cáceres, ciudad monumental
viejos muros que encierran
la verdad de una historia
mi ciudad, mi historia…

Piedras que guardan recuerdos
y dan forma a mi vida,
llena de tristezas y alegrías.

El primer recuerdo
un juego de luces
en el cielo, a lo lejos.
Una extraña noche…
a partir de entonces
todo sería diferente.

Cáceres, mi escenario vital
un lugar especial…
Soporte de mis letras,
caja de recuerdos,
batido de culturas,
mezcla de sonidos,
sucesión de colores.

Era ilusión deformada
y ahora, sueño palpable.

Cáceres, lugar de ensueño
una princesa-gallina,
galerías escondidas,
una vieja siempre a la vista…
Cisnes que se mantienen,
palomas que se contienen
ante nosotros…

Somos niños que fantasean
adultos que ya no piensan.
Y nos dejamos llevar…

Palpamos la estrella del arco
para entrar en otro marco,
otra ciudad, otra experiencia.
Los muros de piedra nos observan
hablan sin decir nada.
Solos tú y yo
perdidos en otra ciudad
antigua y eterna ciudad
que incita a soñar…

Vamos pintando un cuadro
a cada paso
y escribimos nuestra historia,
nuestra propia leyenda.
Escrito está entre estas piedras.

Atrapaste mis sueños con un abrazo
y los hiciste realidad sin más…
Por Cánovas me haces soñar,
veo los cisnes revolotear
y me adentras en la plaza
y como a cada paloma,
tú me haces volar…

Por cada escalón, un beso
y en cada piedra
otro de tus cuentos…
me vistes de princesa
en un abrir y cerrar de ojos
y me enseñas
mil y una estrellas.

Desde la Torre de Bujaco
me enseñaste a dar un salto
y mirar desde arriba
la historia de mi vida…
Cada persona un muñeco
nosotros, los titiriteros.
Mantén el hilo de mi muñeco,
escríbeme más cuentos
y adéntrame en otro sueño.

El encanto de estas calles
se apodera de mi mente.
Aquí quedo mi historia
escondida entre piedras.
Éste es lugar del comienzo
de otra leyenda…
Mi vida está aquí dibujada
Cáceres y tú… en mi alma.
                                         (SB)
 




viernes, 21 de noviembre de 2014

21 noviembre 2014

HOY SOÑARÉ CONTIGO POR SI NO TE VEO MAÑANA

La ausencia a veces no es más que un hueco en el alma que duele, otras simplemente es no estar... 
Tu ausencia es para mí un sin aliento, una punzada constante, un punto blanco en un fondo negro, tu ausencia está.
Diez años después, tras muchas lágrimas, mucho pensar y mucho aprender, he aprendido a vivir con ese vértigo, ese miedo. 
A veces me olvidé de mi entorno, de los que me quieren y siguen queriéndome aunque haya intentado ser invisible ante el mundo. Diez años después, he mirado a mi alrededor y me he sentido tremendamente agradecida. Los que son mis amigos, siguen a mi lado y mi familia me sigue levantando.
En un día como hoy, me sigue dando miedo mirar atrás y recordar. Pero he aprendido muchas cosas, he aprendido a valorar a los míos, un abrazo, he aprendido a decir "te quiero" sin más, he aprendido a no irme enfadada porque nunca sabremos si esa era la última vez... He aprendido a dar lo mejor de mí misma, a decir siempre la verdad. Y he aprendido a dar las gracias por seguir a mi lado.



21 noviembre 2004

VÉRTIGO

...
Y que el espectáculo 
deba continuar
sin ti
pero contigo


Siete y media de la mañana. Suena el teléfono. El reloj sigue marcando la hora, pero se para el tiempo.
Desde mi cama siento cómo mis padres se ponen muy nerviosos y sin saber el porqué, me estremezco.
No recuerdo que sentí hasta que volvió a sonar el teléfono para comunicarnos lo peor. No hizo falta que mi madre hablase, la ausencia de palabras era suficiente para entenderla y comencé a gritar. Ahí se paró definitivamente el tiempo, la vida...