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domingo, 18 de enero de 2015

DETALLES...



Podríamos dividir nuestros días en tres tipos: los días grandes, los días pequeños y los días invisibles…

Los días grandes serían aquellos en los que hay acontecimientos que afectan mucho para bien o para mal. Así podrían ser nuestra boda, el nacimiento de un bebé, el fallecimiento de una persona importante para nosotros, el aprobado del último examen de la carrera, el día en que conociste a una persona muy especial o incluso el día en que te comunican que tienes (o alguien de tu entorno) una grave enfermedad. Son hechos que marcan un antes y un después y que se quedan grabados en nuestra memoria para siempre.

Por otra parte, tendríamos los días a los que me refiero como pequeños. En estos días los sucesos son importantes, pero no tanto como en los días grandes. Serían los días en los que sucede algo que nos hace sentir extraordinariamente bien o mal, pero que con el paso del tiempo, pueden llegar a olvidarse. En este caso, los hechos serían tales como aprobar o suspender un examen en el instituto o en la facultad; encontrar trabajo o el día en el que te despidieron; el día que regresaste a casa después de meses sin ir; la primera vez que montaste en avión… Son hechos importantes que condicionan tu vida en cierta forma, pero no marcan un antes y un después. 

Por último, estarían los días invisibles en los que la rutina los hace poco interesantes. Serían esos días en los que te preguntan: “¿qué tal hoy?” Y tú respondes: “igual que siempre, sin novedades”. Pero incluso estos días invisibles, de los que no te acuerdas con el paso del tiempo, son importantes. Éstos y el cómo los mires, te hacen ser como eres.
El conjunto de esos días, y no sólo los grandes días, hacen que tu vida sea como es.  El conjunto de ellos conforman esas experiencias de las que aprendes. Piensa en esos días invisibles, que son la mayoría y proponte sacar algo que te haga sonreír. El placer y el saber vivir están en valorar los pequeños detalles:

  • Oír llover mientras estás en la cama
  • Despertarte y darte cuenta de que te quedan horas para levantarte
  • Mirar el móvil y ver que esa persona se ha acordado de ti
  •  Dormir al lado de la persona que quieres
  •  Compartir llantos y risas con aquellos a los que quieres
  •   Dar y recibir un abrazo, sin ningún motivo
  • Observar la naturaleza sin más:
    •  El agua correr
    •  Cómo las nubes cambian de forma
    •   Escuchar cantar los pájaros
    •  Ver la puesta o la salida del sol: ese color que pone la piel de gallina…
    •    El olor a tierra mojada
    •    La caída y el color de las hojas en otoño
    •   Sentarte al calor de la chimenea en invierno
    •  Ver el campo inundado de flores en primavera
    • Ver el sol brillar que te llena de energía en verano
  •     

Todos y cada uno de nuestros días tienen algo que nos hace sentir bien, sólo hay que ser consciente de ello y no dejar que pasen desapercibidos para que dejen de ser invisibles…


Hemos de proponernos valorar más cada detalle. Creo que viendo este vídeo se nos enseña a vivir, simplemente eso...




NO APRECIAMOS LA VIDA, HASTA QUE SENTIMOS QUE LA PERDEMOS

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