VÉRTIGO
...
Y que el espectáculo
deba continuar
sin ti
pero contigo
Siete y media de la mañana. Suena el teléfono. El reloj sigue marcando la hora, pero se para el tiempo.
Desde mi cama siento cómo mis padres se ponen muy nerviosos y sin saber el porqué, me estremezco.
No recuerdo que sentí hasta que volvió a sonar el teléfono para comunicarnos lo peor. No hizo falta que mi madre hablase, la ausencia de palabras era suficiente para entenderla y comencé a gritar. Ahí se paró definitivamente el tiempo, la vida...
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