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viernes, 12 de diciembre de 2014

Confianza

Había una vez unos seres maléficos que habían sido desterrados ya de muchos lugares diferentes. En una época en la que se sentían fuertes decidieron invadir un nuevo lugar... el Cuerpo Humano.
A estos seres indeseables se les conocía por el nombre de "Nervios". Los Nervios comenzaron la batalla, en un principio, con mucho éxito, pues se aliaron con el "Sistema Nervioso". Éste era una fuerza que invadía el Cuerpo Humano de cabo a rabo. Gran alianza la suya, pues con el paso del tiempo los Nervios cada vez se adentraban más en ese lugar tremendamente controlado, hasta que llegaron ellos.

En el Cuerpo Humano se hallaba un poblado cuyo nombre era "Cerebro". En este lugar convivían apaciblemente los llamados Conocimientos: unos seres eruditos, cuyo único interés era compartir entre los vecinos todo aquello que aprendían de unos y otros.

Cada vez que una situación cambiaba por los alrededores del Cuerpo Humano, los Nervios se sentían inseguros y tenían la necesidad de reunirse en dos zonas clave para ellos: allá donde habitaban los Conocimientos y donde tenían todas las provisiones: la Barriga. Los Conocimientos temblaban de miedo cuando esa nueva colonia de Nervios invadía su espacio y los acorralaban. En la Barriga hacían asentamientos, atentos a la posible llamada de sus compañeros desde el Cerebro, por si necesitaban refuerzos.
 Cansados de esta situación el jefe de los Conocimientos, por todos conocido como Sabiduría, tomó una decisión. Necesitaban una fuerte alianza, necesitaban al "todopoderoso" que vagaba por el Cuerpo Humano sin más.  Ese "todopoderoso" a pesar de su fuerza, era un poco perezoso y glotón. Sabiduría pensó en ofrecerle algo a cambio de su ayuda, pero no sabía el qué. Finalmente lo llamó sin más y Confianza accedió ayudar al pueblo de los Conocimientos. Así se enfrentó a los Nervios desterrándolos por siempre del Cuerpo Humano. El Sistema Nervioso, acobardado y arrepentido permaneció tranquilo para siempre.
Agradecido por la ayuda de Confianza, Sabiduría le ofreció un lugar idílico donde vivir: la Barriga, donde podría comer y reposar cuanto quisiese. Confianza dejó claro que iría a ayudar siempre que así lo precisaran.
Desde entonces, los Conocimientos y Sabiduría viven confiados y tranquilos en su hogar el Cerebro porque cuentan con la ayuda de su Confianza para siempre. 

Moraleja: "Alimenta bien la confianza que hay en ti mismo para poder demostrar todo lo que sabes"



Sol



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