Ya te lo dije, decidí cambiar, las circunstancias me
llevaron a ello…
El cambio empezó dentro y se va reflejando fuera. Todo
empezó con un corazón roto. Un corazón hecho pedazos, los cuales decidí
repartir a mi antojo. Los repartí entre quienes confío, los que batallan por
verme sonreír. A ti he decidido regalarte parte de mí, pero no de mi corazón; a
ti te regalo mi tiempo, mis ganas de disfrutar y algún que otro baile…
No te esfuerces en contarme historias. La verdad que no me
interesa demasiado nada que se aleje del aquí y ahora. Puede que lo que me
hayas contado hasta el momento forme parte de una fantasía, de tu fantasía,
pero no te inquietes porque no voy a tratar de averiguar cuáles de tus palabras
son mentira. No te voy a preguntar, ni cuestionar nada. Haz lo que quieras, así
como yo lo hago en cada momento. No me importa a la hora que te levantes o te
acuestes; ni con quién andas o corres. Me da exactamente igual. Yo solo quiero disfrutar de este momento,
instantes en los que estás tú, quizá por casualidad o puede que porque así lo
hemos elegido tanto tú como yo… Momentos sin preguntas, sin respuestas,
momentos… sin más. ¡Qué más da todo! ¡Qué más da lo que digan, piensen, opinen,
critiquen o juzguen! Este baile es solo tuyo y mío. Me haces disfrutar, reír,
sentir, vivir. Con eso me quedo porque eso es lo que me importa. Da igual
cuánto dure: dos horas, dos semanas o dos segundos. Este cuarto de kilómetro es
el que hemos decidido caminar juntos, a ratitos lentamente y a ratitos
deslizándonos como si allá por donde pisamos fuese una pista de baile.
No importa si mañana no estás, habrá sido una experiencia
más, diferente, bonita y especial porque cada momento es especial por ser parte
de mí. Si mañana no estás, te recordaré feliz, pero si mañana continúas y por
cualquier motivo intuyo que empieza a importarme si lo que cuentas es verdad o
no, entonces seré yo quien no estará aquí sentada…
Tú sedúceme y déjate seducir por mí y por la vida, lo demás
no importa…

No hay comentarios:
Publicar un comentario