Y cuando menos lo esperaba, él se levantó de la mesa, se acercó a ella y con toda la elegancia y picardía que le caracterizan, le dio el beso más bonito que había podido sentir en mucho tiempo. El beso, inesperado para ella, no sonó de labios para afuera, pero en el estómago hizo eco y en los ojos chiribitas. Él no había hecho más que pintarle una sonrisa en la cara... algo tan simple y tan complejo. Y de ese beso nació la incertidumbre, las ganas de seguir estando juntos un ratito más...
Que un beso te abra la boca en forma de sorpresa, haga que bailen tus intestinos y que de alguna forma se te quede grabado en la memoria... eso que parece tan simple, no lo puede hacer cualquiera...
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