Páginas

domingo, 1 de noviembre de 2015

Porque vale la pena ser feliz.


A veces, uno en la vida no sabe muy bien dónde está situado y me refiero a que deja de tener motivaciones en algunos aspectos, deja de sentirse cómodo en ciertas situaciones o deja de ser uno mismo porque las circunstancias han hecho que uno se olvide de sí mismo. Pues bien, ante esto, solo se me ocurre un paréntesis, una voluntad egoísta de querer encontrarse (y en ocasiones para encontrarse hay que perderse). No viene del todo mal una etapa que sirva de balancín a un tiempo que te dote de tranquilidad personal en todos los aspectos. Alguien muy especial para mí siempre me recordaba que  cada día para ser feliz hay que escalar cada escalón de la pirámide de Maslow.

Parece fácil para algunos, sin embargo, no tan fácil para otros. Pero está claro, al menos a mí me ha quedado claro que hay que luchar en cada instante por conseguir superar cada escaloncito.

Uno ante todo ha de cuidarse a sí mismo por encima de todo, con una alimentación sana, haciendo ejercicio y descansando lo suficiente para que tanto cuerpo como mente estén dispuestos para un pleno rendimiento y para tener la autoestima en el nivel exacto.

No lo es todo ese pequeño gran aspecto en la vida, para ser felices necesitamos más cosas, tales como una seguridad económica con un trabajo que nos permita vivir cómodamente. La seguridad con respecto al dinero y la salud son fundamentales para sentirse bien. Pero además necesitamos sentirnos queridos por familiares y amigos. Este aspecto es un bloque de gran importancia para ayudarnos a encontrar esa gran felicidad y satisfacción personal. De hecho, gracias a ellos adquirimos la mayoría de las veces reconocimientos de éxitos tanto profesionales como personales. Ese reconocimiento nos ayuda a crecer como personas, pero ante todo hemos de buscar el propio reconocimiento. Lo que está claro es que para estar bien con los demás, primero hay que estar bien con uno mismo. Nosotros mismos somos los que nos marcamos las metas para no perder la motivación y encontrar nuestro propio éxito, ya sea aprender un idioma, apuntarse al gimnasio y no dejar de ir, cumplir con proyectos mentales o perseguir todas las formas posibles que estén a nuestro alcance de cumplir un sueño. 

A mí me quedan unos cuantos sueños por cumplir y para que formen parte de mi realidad y no de mis ideas, tengo que reorganizarme, seguir trabajando duro, seguir manteniendo a los que quiero cerca de mí y no olvidar que la vida es un caminito corto…

No nos durmamos demasiado para que todo aquello que soñamos se haga visible a nuestros ojos al abrirlos.
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario