La mayor parte del tiempo no somos conscientes de qué
significa vivir. Nos limitamos a existir, sin más. Hasta que un día la vida te
da un alto… o muchos.
Cuando menos lo esperas, van alejándose de ti personas que
querías, que quieres. Sabías ya que las querías, pero no te habías parado a
pensar cuán importantes eran o son para ti.
Me ha tocado perder a gente por el camino, por diversas
causas… accidente, enfermedad, porque así lo han decidido… por diversos motivos. Y
ninguno de los motivos los llegué a entender en su día. Hoy ya he aprendido a
no hacer más preguntas. La mejor forma de ser feliz es afrontar ausencias y
miedos, adaptarse a los cambios y sonreír a pesar de todo. Sonreír por los que
aún están aquí, por uno mismo y sonreír porque sí.
¡Qué puta es la vida! Pero a fin de cuentas, después de
pasarlo mal, regular y muy mal, te das cuenta de que lo importante es no huir,
es saber permanecer a pesar de todo. Sin quererlo, sin proponértelo, te haces
fuerte.
Aun sintiéndote fuerte, viene alguien y te vuelve a
derrumbar. Pero ¿qué haces? Tienes dos opciones: ir tirando del carro sin mucho
más que ofrecer o dar lo mejor de ti una vez más.
A veces pensaba que lo hacía por los demás, por los que me
quieren, por evitarles verme sufrir. Y otras muchas veces, como ahora, lo que
creo es que hay seguir siempre dando lo mejor de uno mismo por uno mismo. Nadie
lo va a hacer por ti. Por mucho que te quieran, si no valoras los detalles, los
momentos, los gestos… todo aquello que te ofrecen, no vas a ser feliz.
Después de algún que otro susto, te das cuenta de que lo
importante es aprovechar cada instante de la vida. Dicen que los gatos tienen
siete vidas, pero también dicen que los humanos tenemos dos: la que todos
conocemos y la que empieza desde el momento en que nos damos cuenta que solo
tenemos una. ¡¡¡ HAY QUE VIVIR!!! Y no limitarse a dar un paseo por la vida.
Hay que dejar huella en los demás e incluso marcar el camino de alguien que
esté perdido, ser honesto, ser leal, SER ante todo. Porque con cuántas personas
estamos, pero con qué pocas somos… Con esas es con las que hay que compartir
todo, pero sobre todo nuestra esencia.
Me he propuesto cumplir sueños, pero cumplirlos de verdad. Ese
es mi reto en la vida porque esa es mi forma de vivir. Y si me enamoro pues voy
a volver a darlo todo aunque me vuelvan a hacer añicos; si tengo miedo, voy a
levantarme y enfrentarlo; si me gusta lo que sea o quien sea voy a arriesgar…
porque al final la vida es arriesgar.
He perdido demasiado el tiempo pensando en qué hacer, llamo
o no llamo, escribo pero no lo publico, lo digo o no lo digo… y ya está joder.
Que ya no quiero pensar tanto, si al final siempre hago y digo lo que siento,
aunque luego me arrepienta… Pero ya no
más, si lo hice o lo hago es porque de verdad en su momento lo sentí o
lo siento, si lo digo es porque por mi mente ha pasado seguro… Y si en algo ya
no me quiero arriesgar es a dejar de ser yo.
Ya voy por mi segunda vida… ya no me quedan más. Así que no
me queda otra que vivir sin tregua y trabajar la felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario