Un soneto me manda hacer Violante,
digo… un mensaje al mundo me mandan a escribir desde Papirola… Es que puede llegar a ser tan amplio, que puedes llegar a evadirte tanto con el tema...
¿Y qué le pido
yo a este mundo? O mejor dicho… ¿Qué no le pido? Si todos los días nos quejamos
por todo, será que nos hacen falta algunos pequeños detalles para bienvivir en
armonía con todos ¿no?
Ya en serio… Es muy complicado
reducir tantas peticiones que tengo para el mundo. Si por algo empezaría sería
por el respeto. Hay muchos valores por trabajar, pero el respeto es la base de
la que partir para un mundo mejor. Respeto a todo y a todos.
Pediría también que nos preocupemos
menos por la excesiva belleza exterior y que nos centremos más en la belleza
interior. Que cuidar el físico está genial, pero cultivar el cerebro es
fundamental. Porque para que la vida sea
más confortable sería conveniente que todos nos preocupemos más por las
emociones y sentimientos humanos y menos por tener una bonita forma de humano.
Podría pedir que no haya guerras, que no haya hambre, que el dinero no sea lo más importante, que la política funcionase de otra manera, que todos nos volcásemos por cuidar esta naturaleza que nos da vida y que no todos ven...
Y como ahora estoy aprendiendo a
relajarme, a tomarme las cosas con calma, aprendiendo a ser feliz, pediría que
cada uno se centre más en disfrutar de cada mínimo detalle. Que cuando uno
aprecia las pequeñas cosas que le rodean deja de ver tantos problemas, se es
más feliz y se deja de incordiar tanto por tonterías.
En fin, por pedir que no quede…
Podría pedir mucho más, pero en
realidad confío que entre unos y otros lleguemos a promover ese respeto del que hablo en el papel que cada uno quiera tomar: monitor, profe, amigo… en
definitiva, que entre todos seamos conscientes de que somos muy distintos y a su vez, somos iguales y eso enriquece nuestro mundo, tan grande o pequeño como lo queramos ver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario